Brasil llama a consultas a su embajador tras los insultos de Milei y el choque con Lula escala
Publicado: 26 / 07 /2026Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires después de los insultos de Javier Milei a Luiz Inácio Lula da Silva y a miembros del Supremo brasileño, un giro que volvió a tensar una relación bilateral clave para la Argentina. La respuesta de Itamaraty llegó tras la visita del Presidente a Sao Paulo, donde su discurso dejó una nueva secuela diplomática.
Según Associated Press, la Cancillería brasileña decidió retirar por ahora al embajador Julio Bitelli para analizar la escalada generada por los dichos de Milei. El mensaje en Brasilia fue claro: el Gobierno de Lula consideró que las declaraciones no fueron un exabrupto aislado, sino una provocación en territorio brasileño y frente a una escena política delicada, con Flávio Bolsonaro ya lanzado como candidato del bolsonarismo.
El episodio se apoya además en una secuencia de gestos que el oficialismo argentino venía intentando capitalizar en la relación con el entorno de Jair Bolsonaro. Reuters había contado que Milei participó en un evento en Sao Paulo y fue recibido por el gobernador Tarcisio de Freitas, un marco que ahora quedó eclipsado por la crisis diplomática.
Qué disparó la reacción de Brasil
- Milei calificó a Lula con insultos durante su paso por Sao Paulo.
- También atacó al juez Alexandre de Moraes, una figura central de la Justicia brasileña.
- La Cancillería de Brasil interpretó las palabras como una ofensa institucional.
- El vínculo con Buenos Aires quedó otra vez atravesado por la disputa ideológica.
En Argentina, las críticas tampoco tardaron. AP señaló que Alberto Fernández y Axel Kicillof salieron a cuestionar el tono presidencial y advirtieron sobre el costo de llevar el conflicto político al plano internacional. La tensión no cancela la relación comercial entre ambos países, pero sí introduce ruido en un vínculo que ya venía atravesado por la agenda de Milei con el bolsonarismo.
La imagen que deja el episodio es la de un Gobierno que sigue buscando afinidades externas muy marcadas ideológicamente, aun cuando eso le genere fricción con socios estratégicos. Y Brasil, por su peso comercial y político, no es un actor secundario en ese tablero.
